"El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza." - Marilyn Monroe

viernes, 29 de noviembre de 2019

El rol del género implantado

Pensad en una postura sexual, ¿cuál es la primera que te viene a la cabeza? ¿Es el hombre el dominante en ella? La verdad, no me extrañaría. 

Que el hombre sea el dominante en las relaciones sexuales es lo que siempre nos han mostrado en nuestra sociedad. Ejemplos muy claros son la mayoría de películas que tienen una escena sexual en ellas; el porno; o incluso los best sellers de las tiendas.  

Respecto a ello ha habido muchas críticas, la mayoría mencionando también el hecho de que la mujer siempre es la que muestra la mayor parte de su cuerpo, mientras que el hombre apenas muestra algo. No es necesario decir que las quejas no tratan de querer ver más del hombre, si no de la igualdad de condiciones de los actores y actrices involucrados.

Es cierto que el espectador no es quien decide, pero su opinión es la que importa ya que el mismo es el consumidor. Sin embargo, las críticas al respecto no siempre piensan en la opinión de quien actúa. Quizás a ellos no les parezca tan raro o no les importe quien muestra más. Aunque estamos alejándonos del tema...

Pondré un ejemplo: 50 sombras de Grey. La mayoría habréis visto las películas, y si no las habéis visto sabéis de qué tratan. Pero, ¿cuántos habéis leído los libros? Seguramente menos de la mitad. Sin embargo, muchos habréis criticado el comportamiento -“machista” lo calificarán algunos- que tiene el protagonista (Christian) con la protagonista (Anastasia).

Podría decirse que es un tema delicado, pero yo lo veo muy simple. La película consta de una relación sexual dominante por parte del hombre, al cual le gusta que la mujer sea su sumisa durante el sexo. Para ello, utiliza varios recursos, algunos los nombra como “castigos”. Gracias a ellos controla sus emociones, gracias a esa dominación que tiene sobre ella. Estos los ejerce mediante varias "herramientas", que también usa para dar placer; pero que la mayoría de los espectadores no sabrán ni que pueden usarse para ello.


Muchos opinan, como ya he dicho, que es una conducta machista. Yo no creo que tenga nada que ver con ello; además, hay mujeres que les gusta ser dominadas, dejarse llevar por el control que ejercen sobre ellas. ¿De dónde vienen esos gustos o deseos? La verdad es que no lo sé, quizá se lo pregunte a mi psicóloga.


A donde yo quiero llegar, es que también sucede al revés. Hay mujeres dominantes y hombres que son dominados. Porque sí, a ellos también les puede gustar esa sensación de dejarse llevar. ¿Está eso igual de mal visto? Ya respondo yo, no. La razón es que esas situaciones apenas se muestran. En las películas suelen aparecer solamente en escenas cómicas; en el porno, no sabría deciros; y en la lectura apenas se encuentran algunos relatos.

El problema viene de la imagen implantada que tenemos del género dominante en la cama. Al crecer en una sociedad en la que la masculinidad tiene tanta importancia, los hombres no pueden ser vistos como objeto sexual sumiso.

Mi opinión es, que al igual que estamos luchando por la igualdad en el ámbito social, también podemos luchar por la aceptación de los roles de género sexuales. Que a un hombre sumiso no se le vea como un chiste fácil y que a una mujer dominante no se la vea como alguien poco femenina o bruta. Y lo más importante para ello, es poder mostrarlo, no esconderse y hablar de ello sin avergonzarse.
Tampoco hablo de gritarlo a los cuatro vientos, aunque quien quiera puede probar a liberar la carga de ese modo.

Posdata: No debemos dejarnos guiar por lo que la sociedad tenga como norma general. Cada uno debe sentirse libre y a gusto consigo mismo, tal y como dicta nuestra querida constitución. Y no por ello debe ser criticado.



jueves, 28 de noviembre de 2019

Papá, Mamá. Me gusta el sexo.

A todos nos ha pasado alguna vez que estando en el salón de casa viendo la televisión, de repente, ha aparecido una escena de sexo y nos hemos puesto a mirar a otro lado. Quizá avergonzados porque nuestros padres estaban delante. Quizá porque, aunque sea lo más natural de la vida humana, nosotros simplemente lo vemos como un acto del que no queremos saber nada si involucra a nuestros padres, y viceversa. Quizá algunos, hasta piensen por un segundo, que sus padres no son conscientes de que mantienen relaciones sexuales, y crean que si no miran la pantalla nunca se enteraran.



No sabría decir de donde viene el tabú de hablar de ello con nuestros padres, a mi también me pasó de pequeña, cuando comencé a saber de qué trataba. Sin embargo, como bien dije en otro post, he tenido la suerte de poder hablar de ello con mi madre. 



Aunque bien recuerdo un día, en el que fui con mi padre, mi hermano y mi hermana pequeña al cine y entramos a ver una película para todos los públicos. No os imagináis la cara que puso mi padre al ver que la primera escena se trataba de sexo. He de recalcar que yo tendría unos 8 años y no sabía por qué al de 10 minutos de comenzar la película nos salimos de la sala. Mi padre discutió con el taquillero sobre la responsabilidad que debía tener de advertir a los compradores, viendo que estos llevaban a niños a ver la película. 



Si nos paramos a pensarlo, su reacción no fue mala, pero sí quizá algo exagerada. El hecho es que nuestros padres no saben cómo hablarnos del tema, al menos no la mayoría, y ante situaciones como esa prefieren evadir el tema  a enfrentarse a dar explicaciones.



La revista Haurdanik, una revista vasca que habla de cómo tratar sexualidad en niños y adolescentes, menciona que  ante todo debe ser un tema en el que no haya restricción alguna. Es decir, un tema del que se hable libremente en presencia de los niños, siempre y cuando se tenga cuidado con las palabras que se usen para expresarse. Podemos hablarles del tema si, pero con moderación, ya que suelen adoptar las conductas que ven en los adultos.



El diario ABC hizo un estudio sobre el tema, el cual decía “Existe la necesidad de un diálogo entre padres y niños sobre sexualidad, gradual y adaptado a las edades de los pequeños, libre de tabúes y que les aporte seguridad en sí mismos”. En el estudio reúnen a un grupo de padres para que les cuenten sus experiencias. La verdad es que es bastante interesante y podéis echarle un vistazo.

En resumen, no debemos evitar el tema solo porque a nosotros nos dé “vergüenza” hablar de él, los niños necesitan información sobre las cosas que les rodean o lo que van experimentando; y cuanto más informados mejor. Además deberían tener la seguridad de poder preguntar cualquier duda que tengan, al igual que preguntan sobre el tiempo, que puedan preguntar sobre sexo. Porque al mostrar vergüenza o evadir el tema los adultos, los niños terminan por hacer lo mismo y entramos en un círculo vicioso: ellos solo pueden saber del tema experimentando sin ser conscientes, y los padres estarán preocupados preguntándose si sabrán lo que deben o no hacer.



lunes, 25 de noviembre de 2019

Si fuera millennial...

La mayoría de adolescentes tiene problemas para hablar de sexo con sus padres; e incluso los que ya no son tan adolescentes.

Yo, sin embargo, he tenido la suerte de poder hablar siempre de ello con mi madre. Supongo que los que han tenido esa misma suerte sabrán de lo que hablo a continuación.

No es ningún secreto que nuestros padres también han mantenido relaciones sexuales y por ende experiencias que seguramente no se alejen mucho de las nuestras propias.

Este mismo verano, una tarde en la que mi madre estaba tomando un café con una amiga de la infancia, me senté con ellas a charlar. Esta última me introdujo en la conversación preguntándome cómo eran las relaciones sexuales hoy en día.

Ni siquiera me dejó responder cuando dijo arrepentirse de no haber disfrutad de su juventud. Hizo referencia a no haber estado más que con su marido, a que solamente "lo había probado" a él. Añadió que le gustaría haber podido experimentar saber lo que otros hombres le hubieran podido ofrecer en la cama. Y acabó con un "ojalá hubiéramos podido tener la libertad de hoy en día y poder hacer todo eso. Todo es gracias al internet, que ahí aparece de todo".

No fue ese último comentario lo que me sorprendió, fue la respuesta de mi madre al respecto: "Claro que pudimos, no había nadie que lo impidiera, solo que no podíamos hablar de ello".

No creo que mucha gente piense en el cambio social que ha habido respecto a la aceptación sexual. La mayoría piensa en la meta que se quiere lograr, que sea totalmente normal. Otros ni siquiera piensan en ello. Pero, ¿cuántos realmente se ponen a comparar la situación de hace 40 años a hoy en día? No muchos. 

Yo, como bien he dicho, tengo la suerte de haber tenido una madre que es abierta de mente en ese aspecto, que nunca he tenido problemas para hablar conmigo de sexo, y que jamás ha hecho falta que me diga esa frase de "usa condón". ¿Por qué? Porque aunque se piense que con eso está todo hablado, ni de lejos se acerca.

El hecho es que yo sé que en el fondo, las cosas que se hacían y se hacen sexualmente no han cambiado. Siempre ha habido gente homosexual, bisexual, que se siente parte del género opuesto, gente que no experimenta atracción sexual, etc.

Desde que el deseo surgió, al mismo tiempo que el ser humano se compuso, hubo todo tipo de experiencias sexuales. No somos pioneros de nada, siempre ha habido alguien que lo ha vivido antes. Sin embargo, lo que si ha cambiado a lo largo de los años, es el hecho de darlo a conocer, de hablar de ello y que se normalice. Un ejemplo de ello es Federico García Lorca.

Es por ello que cuanto más hablemos de ello -de manera natural- más se normalizará; y, sinceramente digo, que más se podrá aprender sobre el tema.

domingo, 24 de noviembre de 2019

¿Por qué polvo?

Es algo que no comprendo. ¿Por qué a la gente le cuesta tanto hablar de sexo? O, ¿por qué razón piensan que si alguien habla libremente de ello es un fresco o una guarra?

Según Noemi Casquet, periodista y escritora especializada en sexualidad, todo se basa en que “el sexo es uno de los elementos de control social más importantes: si todo el mundo ve el placer del mismo modo, es mucho más fácil manipular a las personas ya que todas pensarían igual”. Opina que en el sistema consumista en el que vivimos es mucho más sencillo vender las cosas a través de etiquetas como ‘prohibido’, ‘privado’ o ‘deseado’.
La vergüenza que la gente siente al hablar del tema o el simple hecho de no querer siquiera mencionarlo, no hace más que incrementar esa idea preconcebida que nos marca nuestra sociedad. Si realmente queremos cambiar lo establecido, y poder hablar libremente de un tema en el que todos y todas tenemos algo que decir, simplemente debemos expresarnos sin tabúes ni tapujos. 

Si piensas que hablar de ello  está mal, ¿por qué lo haces entonces? Es como quien dice que robar es un pecado pero en cuanto puede delinque. A eso se le llama ser hipócrita, ¿y no queremos que nos etiqueten de esa manera verdad? Por lo tanto, si alguna vez escuchas a una chica decir que se masturba, por muy raro que te parezca al principio, si piensas que es una guarra es porque no te has parado a pensar en lo normal que te ves a ti mismo cuando lo haces.

Al fin y al cabo, todos hemos nacido de un polvo.



¿Por qué polvo?

Es algo que no comprendo. ¿Por qué a la gente le cuesta tanto hablar de sexo? O, ¿por qué razón piensan que si alguien habla libremente de ...