"El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza." - Marilyn Monroe

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Las puertas con pestillo




¿Sabéis eso de “vamos a ver una peli” o “vamos a echarnos un rato”; esas excusas baratas que usábamos cuando queríamos meter a alguien en casa, donde poder tener algo de intimidad? Claro que esto solo lo usaban los valientes.
Por otro lado, estaban los de “mis padres no están hoy en casa”, o los de ”ya están dormidos”. 

A alguno se le ocurrió en algún momento decirles: “Papá, Mamá, voy a traer a X a casa para poder tener un poco de intímidad y estar cómodos en mi cama, que en la calle hace frío y el coche es muy incómodo”. Ni siquiera preguntaré por qué. La razón es la de siempre: vergüenza. Pero aquí se esconde algo más y esta vez no corre de nuestra cuenta. Si les dijéramos eso a nuestros padres la mayoría se quedarían asombrados, algunos simplemente dirían que no, otros castigarían la valentía de decirlo, y puede que una pequeña parte del porcentaje dijera que sí. Pero sobre todo, el problema estaría en el respeto. 

Esa “petición” (por llamarlo de alguna manera), la considerarían una falta de respeto. ¿Cómo va a llevar su pequeña hija a alguien a casa para hacer eso de lo que jamás quiero saber sobre ella? O, ¿cómo va su hijo a llevar a alguien a casa con lo bueno que es él, que le gusta mucho hacer planes fuera? 

Pues no debería ser así. Mi padre, que es gruero y alguna que otra vez ha ido a recoger algún coche al monte, el cual estaba atascado en el barro, por el hecho de tener un sitio con la pareja donde poder intimar, me dijo en su día: “ Cariño, prefiero que vengas a casa y hagas lo que tengas que hacer (intentando que no esté yo), a que pases frío en un coche, te quedes tirada, vayas a cualquier otro sitio donde no te sientas cómoda o incluso que lo hagas en la calle. ¿Dónde vas a estar mejor que en casa? Yo me sentiré más seguro.” 

Mi padre no pretendía decirme que fuese cada día a casa con mi pareja, ni que cada vez que fuese lo hiciera en mi habitación. Lo que pretendió fue hacerme ver que no quería que yo me viese envuelta en situaciones desagradables como las que él se había encontrado alguna vez. No quería que su pequeña hija experimentase la cosa más natural del mundo de manera abrupta y en condiciones poco favorables. 

Claro que eso no impidió que me terminase pasando. Sin embargo, si que me facilitço muchos días en los que quedaba con mi novio y queríamos estar en un sitio caliente y tranquilos, como en el sofá de mi casa viendo la tele. Hubo días en los que mi padre nos acompañó sentado en el sofá de al lado, hubo otros que no. Pero el hecho es que yo pude tener ese lugar cómodo que todos buscamos ya sea para estar un rato o hacer algo. 

Con todo esto no quiero decir que los padres deban permitir a sus hijos llevar a las parejas a casa para intimar. Cada uno manda en su casa y decide qué es lo que ve bien y qué no. Pero sí que me gustaría que reflexionasen un poco. Que en vez de pensar que es un tema en el que su función principal debe ser atrasar cuanto más el que sus hijos/hijas lo experimenten; o que piensen que por darles la opción de ir les facilitan el hecho de hacerlo; sean capaces de pensar que si sus hijos/hijas quieren, lo harán tanto en casa como en cualquier otro lugar; y qué quizá, ya que no van a poder impedirlo, podrían ayudarles no poniéndoles más obstáculos y barreras. 

Que tu hijo/hija lleve a su pareja a casa, no implica que vaya a pasar nada, tampoco quiere decir que no, pero eso es lo de menos. Cualquier padre o madre que quiera lo mejor para su hijo, sabrá que en invierno en la calle se pasa frío, y que quizá un día a la semana, puede llevar a su pareja a ver una película a casa, o merendar, o lo que sea que le apetezca. Siempre hay excepciones y eso lo sé, depende siempre de cada caso. 

La conclusión de esto es que si en cada casa se hablase de ello, se intentase comprender ambos lados del tablero y si se cediese por ambas partes. Quizá este tipo de temas no tendría tanta repercusión en el aspecto sexual, en no hablarlo y ni siquiera atreverse a preguntar. Quizá al poder hablarlo, incluso si la respuesta sigue siendo siempre no, podamos deshacernos de los pestillos en las puertas.

lunes, 2 de diciembre de 2019

¿El sexo sin amor es mejor que el amor sin sexo?



La gente siempre responde que prefiere ser querida a tener una larga lista de polvos de la que luego no recordará ni la mitad. Sin embargo,¿ no es el sexo lo que precisamente nos hace perder ese amor que tanto anhelamos a las noches? Y si, me refiero a ser infiel. 


Si tan claro tenemos que el amor siempre vale más que el sexo, ¿por qué somos tan estúpidos de perderlo por ese polvo que sólo amplía una lista mental con la que nunca se nos quita el sueño? Incomprensible.





Claro que el sexo importa, es uno de nuestros instintos más primitivos pero, ¿acaso no puedes tenerlo con esa persona también? O bueno, los excuseros dirían que es que no es follar, es “hacer el amor”. Pues no, el amor no se hace, se demuestra porque se siente, nada tiene que ver con nuestros aparatos sexuales. Puedes llamarlo como quieras, pero siempre será lo mismo. Tal como William Shakespeare escribió en Romeo Y Julieta: “Lo que llamamos rosa olería tan fragante con cualquier otro nombre”.


Partamos de una idea no muy común pero con mucho sentido. El deseo sexual no es compatible con el amor. El deseo, según la RAE,  es un movimiento afectivo hacia algo que se apetece; y el amor es un sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Sinceramente discrepo con ambas así que os daré las mías propias.


El deseo sexual son esas ganas sexuales que tenemos respecto a otras personas. El amor es aquello que sentimos tanto con nuestro cuerpo como con nuestra alma a otra -otras en algunos casos- persona. Lo único que tienen en común es que ambos deben involucrar a otras personas, pero en el deseo sexual el amor no tiene nada que ver; sin embargo, dentro del amor si que hay un hueco para el deseo.


¿A dónde quiero llegar? Pues quiero decir que no es ningún delito mostrar deseo sexual por otras personas, es más, incluso me atrevería a revelaros que es totalmente normal. y que si no os ha pasado aún, os pasará. Teniendo pareja o no, sucede. Porque el tener pareja no anula nuestro campo sensorial, el que alguien se enamore no hace que se quede ciego y solo se fije en esa persona, la vida no es como los cuentos de hadas. Los humanos nos fijamos en otros humanos, tal como los elefantes se fijan en otras elefantas. 


Yo teniendo pareja puedo fijarme en otros chicos, y no quiere decir que deje de quererle o que le vaya a engañar o cualquiera de las otras cosas que la gente suele pensar. Al igual que si mi pareja mira a otra chica, no quiere decir que yo ya no le guste o que prefiera estar con otra. Yo puedo tener deseo por otra persona, porque tengo mis gustos, y puedo sentirme atraída por todos los chicos que se asemejen a ellos. Sin embargo, eso no quiere decir que vaya a ser infiel.


Por otro lado, el hecho de que tengamos deseo sexual por otras personas jamás debe ser una excusa para ser infiel. No vale eso de “es que no me he podido resistir, pero es normal porque tenemos deseos sexuales”. Una cosa es tener deseos, y otra decidir elegir eso al amor. Es como mezclar agua con aceite, por mucho que se intente, no se puede.


Es por ello que si alguien tiene claro que quiere una relación sentimental, debe saber que el deseo sexual está ahí pero que no por ello se puede ser infiel; además de que tu pareja ya te creará ese deseo también. Y si hay alguien que tenga claro que quiere mantener una relación -o relaciones-  puramente sexual, que no se meta en una sentimental porque no le será suficiente; y no hemos venido a este mundo para generar dolor a otros. Cada uno puede hacer lo que quiera, claramente, pero si sabemos diferenciar las cosas y, sobretodo, si sabemos lo que queremos cada uno, nos podrá ir bien tanto en el amor como en el sexo.


Por ende, no hay nada de la malo en desear a otros, ni en no hacerlo. Lo que puede estar mal son las acciones que se lleven a cabo por ello. Cosa que dependiendo de lo que se acuerde en la relación sentimental, tampoco siempre está mal. Pero de eso ya hablaremos en otro momento.

P.D.: Otro aspecto fundamental de la cuestión es el hecho del amor propio. Pero, en vez de hablaros yo de ello, os animo a que leáis el texto Haz el amor no el sexo de Blanca Gómez Sánchez, en la edición de diciembre de la revista GLAMOUR. Además, en la página web tenéis una sección llamada Amor y Sexo.

La masturbación: ser feliz te lleva unos minutos

Supongo que el título os habrá sorprendido, pero antes de nada he de aclarar que no, no hablaré de cómo es la masturbación ni daré detalles de ningún tipo. Tal y como vengo haciendo con los demás post de mi blog, solamente haré una crítica social respecto al tema. Si consideráis interesante mi punto de vista podéis decirlo, si no es el caso podréis compartir vuestra opinión conmigo al acabar de leerlo mediante un comentario. O si no, siempre queda la opción de mandarme a la mierda.

Estoy segura de que toda persona que esté leyendo esta entrada sabe lo que es la masturbación. No sé como lo explica la RAE, pero resumiendo, es el acto de darse placer sexual uno mismo (o algo así).

Como bien sabréis todos, este 'acto' ha creado mucha polémica a lo largo de la historia. No, esta vez no hablamos de que esté mal visto que los hombres lo hagan mediante la reproducción de vídeos porno, etc. Esta vez hablaré de uno de los mayores tabúes: y es que las mujeres sí se masturban. 


¿Recordáis aquella época en la que estaba mal visto que las mujeres mostrase deseo sexual? Bien, pues aún hay culturas en las que la masturbación la ven como un pescado. ¿Será por eso que las mujeres en general no hablan de ello? O, ¿es por el hecho de que las mujeres siempre han tenido que “mantener el tipo” y no podían hablar de ese tema? 


La verdad es que hasta hace no mucho, y quizá aún ahora, hay gente que pensaba que las mujeres no se masturban. Incluso hay mujeres que piensan que ellas no pueden o no deberían. 

Hace unos pocos años, una amiga me preguntó cómo se masturbaba una chica. Más que la pregunta, me asombró el hecho de que no lo supiera, de que no conociese su cuerpo de esa manera. 

El masturbarse no es solo darse placer a uno mismo porque no tiene otra persona que se lo dé en el momento. El hacerlo es también una herramienta para que cada uno conozca su cuerpo, para experimentar y saber qué es lo que le excita, lo que le gusta, lo que le hace llegar al máximo.


Es un tema tan estandarizado en los hombres, y tan poco conocido de las mujeres, que es visto como un método de desahogo para estos. Sin embargo, en las mujeres es visto como algo extraño.

No sé si os habrá pasado alguna vez, el estar hablando entre chicos y chicas y que alguna "confiese que se masturba". Yo he sido testigo de la cara de ellos al oírlo, algunas con admiración -e incluso morbo diría yo- y otros con cara de estar cagando. Pero además, vi cómo algunas de las chicas ponían una expresión de extrañeza o incluso apuro. Parecían asombradas, como si una de ellas hubiera contado el mayor secreto del mundo, un secreto que ellas aún querían mantener en la oscuridad de su intimidad. 

Yo soy partidaria de que el sexo es un tema del que se debería hablar libremente, como bien sabréis si habéis leído algo más de este blog. Es por ello que yo no me asombro porque la gente hable, a mi lo que me deja plasmada es el hecho de que la gente lo trate como un tema tabú, de que haya a gente a la que le dé vergüenza incluso estar en presencia de otros que hablan libremente y que cuentan sus experiencias como quien cuenta lo que ha comido en el día.

Espero que con el tiempo, con los cambios sociales que se avecinen, este hecho pueda cambiar por fin. Que todos podamos hablar de ello sin miedo, sin vergüenza, sin tabúes. Espero que las mujeres puedan gritar que se masturban como cualquier otro ser humano,y que los hombres puedan hablar de lo que les gusta en el sexo sin ser juzgados. Que ambos sexos puedan expresarse libremente en todo momento, como si hablásemos de las gominolas que nos volvían locos de pequeños.

He comenzado esta entrada hablando de cómo el masturbarse es considerado un pecado; sin embargo, yo diría que el mayor pecado es obligarse uno mismo a no ser feliz y hace lo que le apetezca.

¿Por qué polvo?

Es algo que no comprendo. ¿Por qué a la gente le cuesta tanto hablar de sexo? O, ¿por qué razón piensan que si alguien habla libremente de ...