"El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza." - Marilyn Monroe

lunes, 2 de diciembre de 2019

¿El sexo sin amor es mejor que el amor sin sexo?



La gente siempre responde que prefiere ser querida a tener una larga lista de polvos de la que luego no recordará ni la mitad. Sin embargo,¿ no es el sexo lo que precisamente nos hace perder ese amor que tanto anhelamos a las noches? Y si, me refiero a ser infiel. 


Si tan claro tenemos que el amor siempre vale más que el sexo, ¿por qué somos tan estúpidos de perderlo por ese polvo que sólo amplía una lista mental con la que nunca se nos quita el sueño? Incomprensible.





Claro que el sexo importa, es uno de nuestros instintos más primitivos pero, ¿acaso no puedes tenerlo con esa persona también? O bueno, los excuseros dirían que es que no es follar, es “hacer el amor”. Pues no, el amor no se hace, se demuestra porque se siente, nada tiene que ver con nuestros aparatos sexuales. Puedes llamarlo como quieras, pero siempre será lo mismo. Tal como William Shakespeare escribió en Romeo Y Julieta: “Lo que llamamos rosa olería tan fragante con cualquier otro nombre”.


Partamos de una idea no muy común pero con mucho sentido. El deseo sexual no es compatible con el amor. El deseo, según la RAE,  es un movimiento afectivo hacia algo que se apetece; y el amor es un sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Sinceramente discrepo con ambas así que os daré las mías propias.


El deseo sexual son esas ganas sexuales que tenemos respecto a otras personas. El amor es aquello que sentimos tanto con nuestro cuerpo como con nuestra alma a otra -otras en algunos casos- persona. Lo único que tienen en común es que ambos deben involucrar a otras personas, pero en el deseo sexual el amor no tiene nada que ver; sin embargo, dentro del amor si que hay un hueco para el deseo.


¿A dónde quiero llegar? Pues quiero decir que no es ningún delito mostrar deseo sexual por otras personas, es más, incluso me atrevería a revelaros que es totalmente normal. y que si no os ha pasado aún, os pasará. Teniendo pareja o no, sucede. Porque el tener pareja no anula nuestro campo sensorial, el que alguien se enamore no hace que se quede ciego y solo se fije en esa persona, la vida no es como los cuentos de hadas. Los humanos nos fijamos en otros humanos, tal como los elefantes se fijan en otras elefantas. 


Yo teniendo pareja puedo fijarme en otros chicos, y no quiere decir que deje de quererle o que le vaya a engañar o cualquiera de las otras cosas que la gente suele pensar. Al igual que si mi pareja mira a otra chica, no quiere decir que yo ya no le guste o que prefiera estar con otra. Yo puedo tener deseo por otra persona, porque tengo mis gustos, y puedo sentirme atraída por todos los chicos que se asemejen a ellos. Sin embargo, eso no quiere decir que vaya a ser infiel.


Por otro lado, el hecho de que tengamos deseo sexual por otras personas jamás debe ser una excusa para ser infiel. No vale eso de “es que no me he podido resistir, pero es normal porque tenemos deseos sexuales”. Una cosa es tener deseos, y otra decidir elegir eso al amor. Es como mezclar agua con aceite, por mucho que se intente, no se puede.


Es por ello que si alguien tiene claro que quiere una relación sentimental, debe saber que el deseo sexual está ahí pero que no por ello se puede ser infiel; además de que tu pareja ya te creará ese deseo también. Y si hay alguien que tenga claro que quiere mantener una relación -o relaciones-  puramente sexual, que no se meta en una sentimental porque no le será suficiente; y no hemos venido a este mundo para generar dolor a otros. Cada uno puede hacer lo que quiera, claramente, pero si sabemos diferenciar las cosas y, sobretodo, si sabemos lo que queremos cada uno, nos podrá ir bien tanto en el amor como en el sexo.


Por ende, no hay nada de la malo en desear a otros, ni en no hacerlo. Lo que puede estar mal son las acciones que se lleven a cabo por ello. Cosa que dependiendo de lo que se acuerde en la relación sentimental, tampoco siempre está mal. Pero de eso ya hablaremos en otro momento.

P.D.: Otro aspecto fundamental de la cuestión es el hecho del amor propio. Pero, en vez de hablaros yo de ello, os animo a que leáis el texto Haz el amor no el sexo de Blanca Gómez Sánchez, en la edición de diciembre de la revista GLAMOUR. Además, en la página web tenéis una sección llamada Amor y Sexo.

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